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Experiencia presentada por
Bakarne Zabala Arriola
Juventudes Marianas Vicencianas (JMV) (Bolivia)
Mi nombre es Bakarne Zabala Arriola pertenezco al Movimiento
Juventudes Marianas Vicencianas y a Misioneros Seglares Vicentinos. Tengo 29
años y estoy casada desde hace un año. He estado viviendo junto al pueblo
cochabambino (Bolivia) durante 4 años concretamente con los niños,
adolescentes que viven y/o trabajan en las calles de Cochabamba
Tal como se nos dice en Redemptoris Missio, 3 "ningún
creyente, ninguna institución de la Iglesia puede sustraerse al supremo deber
de anunciar a Cristo a todos los pueblos. Nadie puede sentirse dispensado de
ofrecer su colaboración al desarrollo de la misión de Cristo que continúa en
la Iglesia. Más aún, la invitación de Cristo es más actual que nunca:
"Id también vosotros a la viña" (Mt 20,7).
"Id también vosotros. La llamada no se refiere
únicamente a los pastores, sacerdotes, religiosos y religiosas, sino que va
dirigida a todos: también los fieles laicos están llamados personalmente por
el Señor, de quien reciben una misión para la Iglesia y para el mundo".
(Christifideles laici 2)
Desde pequeña he sentido la llamada del Señor por optar por
de aquellas personas que no han tenido la misma suerte que yo: tener una familia
quien te quiere y te demuestra cada día lo que significa la palabra Amor, tener
educación, un hogar, .... Tuve la suerte de estudiar en un Colegio de la Hijas
de la Caridad donde comencé a tener contacto con el movimiento. Dios me llamó
por mi nombre. El Señor me escogió. A pesar de darle yo muchas calabazas, Él
continuo tocando mi puerta hasta que las abrí. Entre las dos se ha establecido
una relación de amor, de compromiso y diálogo que durara toda la vida. Dios
llama pero muchos permanecen sordos a su voz. Dios llama alguien para algo, no
es para amargarle la existencia, sino todo lo contrario, para que sea feliz. Si
la vocación que vivimos, sea cual sea, no nos hace felices y libres, quiere
decir que no es verdadera vocación.
Juventudes Marianas Vicentinas es una organización laical a
nivel internacional cuyo carisma principal es siguiendo los pasos de San Vicente
de Paúl, servir a los pobres y marginados de la sociedad. Se desea favorecer la
acción misionera de la Iglesia, tanto en los ambientes ya evangelizados
(testimonio personal y Misiones Populares) como en las misiones "ad
gentes" Uno de los objetivos de esta nota misionera es el envío, temporal
o permanente, de jóvenes a la Misión para llevar el mensaje de Jesucristo.
Después de un tiempo de discernimiento, dí respuesta a la
llamada de Dios y es entonces cuando aparecieron los miedos, el ser "una
extraña" con los que hasta entonces habían sido mis amigos, mi familia mi
gente. No entendían como podía dejar mi nivel de vida, mi trabajo...la
incertidumbre de mi futuro, (ya que los laicos misioneros no contamos con una
Congregación que nos acoja a nuestra vuelta, no contamos con un sueldo
mensual)...Pero recordaba lo que se nos dice en Hch 1.8 "Recibiréis una
fuerza, el Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros, para que seáis mis
testigos..."
Desde que tome la decisión de irme a Misión AdGente de
forma permanente hubo todo un proceso de formación. Es tu Comunidad de base la
que decide si puedes dar ese paso o todavía no estas realmente preparada. Y
tras pasar unos escrutinios debes de hacer el curso de Misionología que ofrece
el Instituto Pio X en Madrid. Para poder ir por un periodo mínimo de 2 años (o
más estable) anteriormente tienes que tener una experiencia temporal de 2 meses
por lo menos.
Tras tres meses de formación (que es bien importante para el
laico misionero) y vida comunitaria en Madrid fui destinada a Cochabamba a una
Comunidad de laicos vicencianos.
Las calamidades pueden ser causa de crecimiento y de
iluminación", dijo el Maestro.
Y lo explicó del siguiente modo:
"Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un
árbol que se alzaba en medio de una inmensa llanura desértica. Un día, una
ráfaga de viento arrancó de raíz el árbol, obligando al pobre pájaro a
volar cien millas en busca de un nuevo refugio... Hasta que, al fin, llegó a un
bosque de árboles cargados de frutas".
Y concluyó el Maestro:
"Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada
hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar".
Anthony de Mello, SJ.
En todo este tiempo he pasado por momentos buenos y malos en
los que la confianza en el Señor me ha ayudado mucho a seguir caminando, he
sentido la necesidad de tener momentos de encuentro con el Señor a nivel
espiritual tanto comunitaria (con la Iglesia Boliviana y mi comunidad) como
personal. Tal y como nos dice Mateo "Y sabed que yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20)
Actualmente me encuentro en España pero aquí también me
siento misionera, ya que la vocación misionera no es algo temporal de Misiones
Ad-Gentes, la vocación misionera es para toda la vida. Pienso que es un gran
reto ser misionera en tu propio país y más ahora viendo cuál es la situación
española tanto a nivel material como espiritual. Cada vez hay más jóvenes que
les da igual cómo vivir, lo importante para la gran mayoría es la felicidad
momentanea aunque para ello tengan que pisar al hermano. Nuestra sociedad a
pesar de ser científicamente muy avanzada, está generando hombres y mujeres
que viven una existencia triste y sin esperanza porque desconocen la voz de
Dios. Por eso hoy, en día, los misioneros laicos tenemos que ser testigos del
Amor de Dios a través de nuestra vida, en nuestros trabajos, en nuestras
familias ser educadores cristianos...Las actividades de la vida cotidiana deben
considerarse como ocasión de unión con Dios y cumplimiento de su voluntad
Como se decía en la conclusión Nº 121 de Santo Domingo
"En América Latina son muchos los que viven en la pobreza, que
alcanza con frecuencia niveles escandalosos. Sin embargo, incluso en situaciones
límites, somos capaces de amarnos, de vivir unidos a pesar de nuestras
diferencias y de aportar al mundo entero nuestra acendrada experiencia de
fraternidad "
Y eso es lo que le falta actualmente a España tener esa
experiencia de fraternidad, ser conscientes que nosotros con nuestras actitudes
diarias contribuimos a que los países pobres sigan viviendo en condiciones
indignas. Los laicos misioneros tenemos que ser "la voz de los sin
voz" Transmitir a la sociedad española cuál es la realidad de
latinoamerica, Asia, Africa... y cuestionarles con nuestros hechos, con nuestro
vivir, comprometernos desde aquí con ellos en trabajar juntos para llegar a un
mundo justo.
Una de las búsquedas más fantásticas en la vida, es
encontrar el camino de nuestra felicidad, el destino auténtico de nuestra vida
personal. Búsqueda que se traduce en un diálogo sincero, constante, personal y
comunitario entre el hombre y su Creador, para encontrar "su lugar en el
mundo y en la Iglesia. Dejemos abiertas nuestras puertas al Señor para ver que
nos pide a cada uno de nosotros, siendo conscientes de nuestras limitaciones y
dones porque es El quien nos escoge y no nosotros
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