COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE LAICOS MISIONEROS


El laico en la misión "ad gentes" de la Iglesia

Dolores Golmayo
Presidenta de la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros
España

Mesa redonda sobre "Experiencias Evangelizadoras y solidarias"
IV Congreso "Católicos y Vida Pública".
Fundación Universitaria San Pablo-CEU
16 noviembre 2002


INDICE

1. Validez actual de la misión ad gentes
2. Los laicos misioneros en la historia de la Iglesia.
3. El bautismo, origen del derecho y del deber de nuestra responsabilidad.
4. El laicado misionero en la Iglesia española hoy.
              El compromiso en su propia comunidad. El envío a misión
              El desarrollo integral y los movimientos de solidaridad
              La misión ad gentes en España
5. Las asociaciones de laicado misionero
             Algunos retos: la atomización; el retorno y la falta de protección social.
6. Breve información sobre asociaciones
7. Bibliografía


1. Validez actual de la misión ad gentes

Quiero comenzar mi exposición expresando mi agradecimiento a los organizadores de este congreso por la oportunidad que me ofrecen de hablar sobre el papel del laico en la misión "ad gentes" de la Iglesia. Como cristiana laica, me siento miembro activo y responsable de la Iglesia, y en particular, me siento comprometida en su tarea de informar, fomentar y desarrollar la dimensión misionera en cualquiera de los procesos formativos de los cristianos. Si bien toda la Iglesia participa de la misión del Padre, interesa resaltar la especificidad de la misión "ad gentes", que se dirige a grupos y ambientes no cristianos, y se caracteriza por realizar el primer anuncio de Cristo y de su Evangelio, por la edificación de la Iglesia local y por la promoción de los valores cristianos. Juan Pablo II, en la encíclica "Redemptoris Missio" ratifica la validez permanente del mandato misionero y reivindica la identidad y la importancia fundamental de la misión "ad gentes"

2. Los laicos misioneros en la historia de la Iglesia.

En la historia de la Iglesia han sido muchos los fieles laicos que se han consagrado a la tarea de la evangelización. No es un fenómeno nuevo. Pero el renacimiento del misionerismo seglar despega sobre todo en la década de los años 50, cuando participa en el Congreso Misionero Internacional celebrado en Roma con motivo del año jubilar.

También por esta época nacen en España las primeras asociaciones de laicado misionero de ámbito nacional. Estas partían en un principio de los grupos de Acción Católica. Surgieron con una identidad cristiana y eclesial, identificándose con una Iglesia en la que la vocación misionera se consideraba patrimonio y tarea de todos los bautizados, de todos los laicos. Y nacen con el fin de promover la vocación misionera del seglar y de ser cauce para vivir de un modo explícito dicha vocación.

El misionerismo seglar ha ido creciendo y fortaleciéndose a lo largo de estos años. Al mismo tiempo se va produciendo un cambio en la valoración del fenómeno, y hoy resulta que la misión universal en el nuevo milenio sólo será posible si realmente los laicos asumen su compromiso y su responsabilidad misionera. Y no es una cuestión de simple estrategia misionera. Creemos que esto nos viene directamente de Dios, por la gracia del Bautismo.

3. El bautismo, origen del derecho y del deber de nuestra responsabilidad.

La misión es responsabilidad de todos los bautizados. En el bautismo está el origen del derecho y del deber de esta responsabilidad. En la imagen de la Iglesia como Pueblo de Dios, la Iglesia es ante todo las personas que la constituyen. Todas ellas, sin distinción alguna, han de asumir la responsabilidad de la misión; y las comunidades cristianas tienen el deber de hacer suya la misión de anunciar en todo el mundo la llegada del Reino de Dios. Si los laicos forman parte esencial de la Iglesia y si la obligación misionera brota de lo más íntimo de la Iglesia, la necesidad de que todos los fieles compartan tal responsabilidad no es sólo cuestión de eficacia apostólica, sino un deber-derecho basado en la dignidad bautismal, por la cual tienen la obligación general y gozan del derecho, tanto personal como asociadamente, de trabajar en la misión de la Iglesia y, más concretamente, en la misión ad gentes.

Todos los documentos del Magisterio sobre el tema misionero vienen resaltando este hecho. Reconociendo que toda la historia de la Iglesia muestra que muchos fieles laicos se han consagrado a la tarea de la evangelización, recuerda que en la actualidad esta participación debe ser fomentada y urgida (Redemptoris Missio 71). La aportación de los laicos es absolutamente necesaria en la actividad misinera, porque sin ellos el evangelio "no puede penetrar profundamente en las conciencias, en la vida y en el trabajo del pueblo (AG 21,23). En el documento "La Misión ad gentes y la iglesia en España" publicado recientemente por la Comisión Episcopal de Misiones (CEM), se ha insistido en que la misión ad gentes no podrá ser delegada en unos pocos "especialistas" sino que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios.

El laico misionero es un bautizado llamado, desde el evangelio y la fe en Jesucristo, a servir en la misión ad gentes de la Iglesia; es un testigo del evangelio. Desde su trabajo voluntario, entendido como un compromiso serio, responsable y por algunos años, es enviado como un verdadero agente pastoral para compartir su fe con los demás. La vivencia misionera no puede quedar reducida a una experiencia juvenil, sino que puede ser una forma estable de concretar la vocación laical.

4. El laicado misionero en la Iglesia española hoy.

El laicado misionero en la Iglesia española hoy es una realidad cada día más palpable y más presente. Cada vez son más los laicos que se sienten llamados a testimoniar el Evangelio entre pueblos que no han recibido el mensaje de Cristo. Y quieren vivir esa vocación según el estilo y las tareas propias de su condición de laicos.

El compromiso en su propia comunidad. El envío a misión:

El laico misionero ha hecho un proceso de maduración y compromiso solidario en la sociedad de origen. La madurez cristiana tiene que ser previa a la misión. Aquí se puede colaborar creando conciencia en nuestra sociedad acerca de la situación de los países empobracidos, avivando en las familias, parroquias, grupos...la responsabilidad misionera, comprometiéndose en los movimientos por la paz y la justicia

Algunos son llamados a la misión ad gentes. Son parte integrante de una comunidad que los envía a misión. Son laicos y misioneros, haciendo de la misión un proyecto y compromiso de vida. Suelen ir a proyectos concretos en los que se pide una colaboración técnica, pero van ante todo a compartir vida y fe con otro pueblo. Su trabajo se centra en el testimonio de vida cristiana, en el servicio profesional y en la formación de líderes laicos de las nuevas Iglesias. Los campos de cooperación son muy diversos: educación, trabajo social, sanidad, pastoral, medios de comunicación, agricultura, etc. Son importantes las actitudes: acompañar los procesos de los pueblos que reciben a los voluntarios; actidudes de respeto, escucha, interés, valoración, compartir más que dar.

El trabajo voluntario es un compromiso serio, pero además es importante que como misionero se va no sólo como profesional, sino tambien a compartir vida y fe cristiana, ilusiones y valores. Y junto con el compartir la vida -paso necesario y previo- y participar en la acción pastoral y de anuncio del Reino, tenemos el deber-derecho de llevarlo a la práctica fomentando modos económicos, laborales, sociales, políticos, etc. con los valores del Evangelio.

El desarrollo integral y los movimientos de solidaridad

La misión lleva añadida la ayuda al desarrollo, la solidaridad, la cooperación internacional, la promoción de la justicia y de la paz. Juan Pablo II define la tarea del misionero hoy diciendo que "ser misionero es ayudar al hombre a ser artífice libre de su propia promoción y salvación" . El desarrollo integral requiere equilibrar todos los factores que contribuyen al bienestar de la persona y la sociedad, como la economía, la cultura, la justicia, la política y la dimensión trascendente y espiritual del ser humano. Y ha de ser un desarrollo sostenible, que permita a todos los hombres de hoy y de las futuras generaciones, una vida digna, sin derroches, sin destruir los recursos del planeta para obtener beneficios inmediatos.

El estilo de la misión ha ido evolucionando desde los años 50 hasta ahora, pero además, desde los noventa, en el mundo de los laicos se ha abierto un amplio abanico de nuevas formas de colaboración. Los movimientos sociales aparecen como nuevos ámbitos misionero: la justicia y la paz, la deuda externa, la globalización, la inmigración, el ecologismo, etc., deben ser vistos como posibles espacios para la presencia misionera de los laicos.

Simultáneamente la sociedad civil ha dado origen a nuevas realizaciones de la solidaridad humana, y han proliferado los cooperantes, los voluntariados, las organizaciones no gubernamentales... Son ámbitos en que los misioneros cristianos se encuentran y colaboran con las iniciativas sociales, y de hecho en numerosas ocasiones se funden o se confunden. Por ello es necesario aprender a relacionarnos y colaborar. Este diálogo puede servir también para evangelizar y enriquecer desde lo cristiano los planteamientos y la ética de los movimientos sociales y, a la inversa, para interpelar, cuestionar, renovar, convertir y enriquecer desde los movimientos sociales y los signos de los tiempos los planteamientos de la Misión y de nuestra Iglesia.

La misión ad gentes en España

Así como antes de partir a misión el laico ha hecho un proceso de maduración y compromiso solidario en la sociedad de origen, a su regreso se puede y se suele incorporar al mundo de la misión ad gentes en su comunidad, en la medida de sus posibilidades laborales, familiares, etc. Los sectores a los que hay que "salir" se han acercado a nosotros. Hay situaciones nuevas que deben ser vividas con actitud y disponibilidad misionera, como por ejemplo:

  • La llegada de los inmigrantes nos pide, además de una obra de acogida y promoción humana, una primera evangelización
  • Aquí también se puede participar en las grandes redes de solidaridad, en donde los cristianos están llamados a asumir una especial responsabilidad misionera.
  • La interrelación de los países y de las sociedades nos abre nuevas responsabilidades misioneras: hay problemas, especialmente en los países pobres, en los que los cristianos de los países occidentales pueden y deben exigir a sus gobiernos e instituciones gestos de solidaridad y compromiso efectivo a favor de los pueblos más desfavorecidos, sobre todo en el campo del comercio, la deuda externa, la opción por la cultura y la alfabetización
  • El laico misionero retornado debe ser fermento de la revitalización de nuestras comunidades cristianas. El que ha sido enviado por su comunidad y retorna después de una vivencia eclesial fuerte en la misión, la enriquece con lo vivido, es agente de cambio y de camino en el dinamismo misionero de la Iglesia.
  • También aquí, en el mundo del que formamos parte y al que anhelamos convertir en un mundo de hijos Dios y por tanto de hermanos, tenemos el deber-derecho de anunciar el Reino fomentando modos económicos, laborales, sociales, políticos, etc. con los valores del Evangelio.

5. Las asociaciones de laicado misionero

Dada la madurez del laicado y las circunstancias sociológicas actuales, es conveniente que el envío se haga a través de asociaciones públicas de laicos misioneros en las que laicos maduros y experimentados, conocedores de su problemática específica y de la vida de la misión, ayude en el discernimiento de las nuevas vocaciones laicales misoneras, de su formación y de su seguimiento tanto en destino como al regreso.

Algunos retos: la atomización; el retorno y la protección social

Desde algunas congregaciones religiosas y delegaciones diocesanas de misiones, se envían laicos de uno en uno, o de equipo en equipo. Creemos que la atomización no es conveniente, que es mejor cuidar los cauces de Iglesia específicos y propios para misioneros seglares y nos importa la articulación que deben tener en la misión y dentro de la estructura eclesial.

El regreso y la reincorporación al mundo laboral en España es otro tema que con cierta frecuencia presenta dificultades. Han salido como voluntarios, realizando un trabajo no remunerado como tal, sin un contrato laboral, y percibiendo lo justo para vivir. Cada asociación o grupo tiene una forma diferente de formalizar los compromisos entre las partes, los seguros, etc. Unos hacen un simple convenio verbal y contratan seguros de accidentes, de vida, de repatriación etc; otros formalizan un contrato por obra o servicio. Se está dando últimamente en algunas delegaciones de misiones el colaborar económicamente para que los laicos misioneros que prestan un servicio de larga duración tengan cubiertas las cotizaciones a la Seguridad Social. Pero faltan soluciones para los problemas laborales y de previsión social que afecten al voluntario cristiano de larga duración.

Este es un problema que nos preocupa, ya que durante el tiempo de misión si no cotizamos a la Seguridad Social, a la vuelta no tenemos el paro ni los años de labor misionera son reconocidos de cara al cómputo de años necesarios para establecer el salario a percibir cuando se llegue a la jubilación.

La Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional establece que se regulará el Estatuto del Cooperante y le da el mandato al Gobierno para que promueva cuantas acciones y reformas legislativas sean precisas, de modo que en el plazo de un año se apruebe el Estatuto del Cooperante. El 19 de febrero de 2002, el Congreso de los Diputados aprobó una moción, consecuencia de una interpelación urgente, en la que se instaba al Gobierno a presentar en el plazo más breve posible un Proyecto de Ley regulador del Estatuto del Cooperante.

Desde la Coordinadora de ONG de España se han elaborado una serie de propuestas para que sean tenidas en cuenta a la hora de redactar dicho Proyecto de Ley.

La figura del voluntario entendemos que es un colectivo que realiza una importante tarea en el marco de la cooperación, y que debe beneficiarse de los derechos reconocidos o que se reconozcan en el futuro al personal cooperante. Se requiere buscar una solución al problema de la falta de protección social del laico misionero retornado, y la solución pasa por una legislación que prevea y permita una fórmula para cotizar a la Seguridad Social, y por una voluntad política de solucionarlo.

6. Breve información sobre asociaciones

Desde los años 50 en que nacen las primeras asociaciones de laicado misionero, han sido múltiples y variadas las asociaciones que han surgido, en virtud de necesidades o carismas específicos. Estas asociaciones pueden estar vinculadas a diócesis, a congregaciones religiosas, o bien ser autónomas. En los 80, y promovido por la CEM, nace la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros, con el objetivo de ser lugar de encuentro y comunicación de las diferentes asociaciones de laicos misioneros, difundir el laicado misionero, y representar al laicado misionero ante otras instancias misioneras.

A continuación se da una breve descripción de algunas de estas asociaciones. Aunque faltan datos de algunas asociaciones, se puede ver que hablamos de minorías. Sin embargo, la fe se robustece dándola, y la sensibilidad por la actividad misionera favorece el crecimiento de la fe de las comunidades cristianas.

OCASHA (www.ocasha-ccs.org) es una asociación de laicos misioneros, que nace en 1957. No tiene proyectos propios ni en misión ni en España. Los voluntarios son cristianos que parten en equipo, enviados por sus diócesis de origen, durante tres años renovables, para cooperar en proyectos solicitados por la Iglesias jóvenes, en campos diversos de cooperación. El envío se hace tras un proceso de formación de dos años, que incluye un período de conviencia y la asistencia a la Escuela de Formación Misionera. Actualmente hay 25 personas en destino. En España, la asociación participa en actividades solidarias con el Sur, y está presente en la animación misionera de la Iglesia. Es también una ONGD.

La asociación laical EKUMENE (www.ekumene.org), fundada en los 50 con el fin de crear en España equipos de seglares con una experiencia viva de Dios, amplia en los 60 su objetivo de evangelización promocionadora a la acción misionera laical, como servicio a la Iglesia universal y a la promoción de los más necesitados. Trabajan en equipo, creando grupos de apostolado laical, puesta en marcha de empresas sociales, preferentememte agrícolas, escuelas y centros de acogida. Parten con una experiencia previa de convivencia en una comunidad estable y con una preparación adecuada en algún curso de preparación y ambientación; tienen una espiritualidad basada en el Bautismo; con un compromiso de palabra por cinco años, los dos primeros de experiencia y aprendizaje. Actualmente hay 15 personas en destino. La asociación garantiza a sus grupos la cobertura social y los medios económicos necesarios.

PRODEIN (www.prodein.org), fundada en los 60, es una asociación benéfico-cristiana promotora del desarrollo integral, vinculada a la asociación Unión Lumen Dei. Están en proyectos que conduzcan al desarrollo integral de la persona humana. La incorporación del voluntario al trabajo misionero se realiza a través de contacto personal. Actualmente hay 10 personas en destino. Hacen envíos cortos como experiencia, pero el laico misionero sale por periodos de tres a cinco años. Es también una ONGD.

En 1984, JMV, comienza a enviar a grupos de jóvenes a realizar experiencias misioneras "ad gentes" durante los meses de vacaciones. Tres años mas tarde, algunos de estos jóvenes comenzaron a permanecer como laicos en misiones durante varios años, mediante compromisos de dos años renovables, realizando diferentes tareas pastorales, siempre en relación con la Familia Vicenciana. Esto será el origen de MISEVI, que se inicia formalmente en 1997, donde los laicos asumen la responsabilidad de dinamizar la Asociación, cuyo objetivo es fomentar, apoyar y coordinar la presencia y el trabajo misionero de los laicos en las misiones "ad gentes" vinculadas a la Familia Vicenciana o animadas por ella, así como acogerlo a su regreso, brindándoles apoyo humano, formativo, espiritual y económico. (www.secretariadojmv.org). Actualmente, JMV-MISEVI tiene 12 laicos misioneros en destino.

MIES (miesmalaga@hotmail.com) es una asociación pública de fieles, cuyo carisma es el apostolado con niños y jóvenes, formando comunidades en la que tienen cabida seglares y sacerdotes, todos consagrados por el Bautismo. Buscan la santidad mediante la vivencia radical del Evangelio y la liberación integral de las personas desde la no-violencia evangélica. Viven en comunidad al menos seis meses antes de partir a misión. Actualmente hay 8 personas en destino.

VOLUNTARIADO IDENTE (voluntid@iies.es) misionero es una línea de la Asociación Id de Cristo Redentor, Misioneros y Misioneras Identes, y particularmente de la Juventud Idente. Son realmente voluntarios, no se pide una respuesta de fe, sino que tiene cabida toda persona independientemente de sus creencias.

Los Laicos Misioneros de la CONSOLATA (lugifel@posta.unizar.es) tienen una estrecha vinculación con los religiosos de la Consolata. El grupo se concretó en el año 88. En este momento están en un proceso de definición de su personalidad jurídica y vinculación respecto al Instituto. Las personas se constituyen en comunidades de adultos, unas para partir a misión y otras para quedarse en España, apoyando a los que parten o realizando otro tipo de compromisos con la misión aquí. Las personas que deciden partir, hacen un periodo de tres años de formación especificamente misionera, que finaliza con el curso de la Escuela de Formación Misionera. El tiempo mínimo es de tres años y los lugares de destino son misiones en las que haya misioneros de la Consolata abiertos a aceptar laicos. Actualmente, esta asociación tiene 7 laicos misioneros en destino.

Los Laicos Misioneros COMBONIANOS (LMC) (barcelonacombo@combonianos.com) surgen en 1990 por iniciativa de los misioneros combonianos. Los equipos salen por períodos renovables de tres años. El proceso de formación dura mas de tres años, con una etapa final de convivencia y asistencia al curso de la Escuela de Formación Misionera. Por otra parte, el LMC se está consolidando en otros paises. Actualmente hay 18 personas en destino. En 1998 nace AMANI, una ONGD cuyo objetivo es conseguir financiación para los LMC, a la que también contribuyen los misioneros combonianos. Tanto LMC como AMANI participan en España en movimientos de solidaridad con el Tercer Mundo, en la animación misionera y en la promoción vocacional.

El Laicado Misionero JAVERIANO, ligado a los Misioneros Javerianos, ha hecho hasta ahora envíos por unos meses. En otoño de 2002 saldrá el primer equipo de larga duración.

Los MISIONEROS DE CRISTO JESÚS SEGLARES están vinculados a las Misioneras de Cristo Jesús (M.C.J.). Hay dos niveles, el grupo Voluntariado Misionero de Javier, cuyos objetivos son: discernir su vocación laical misionera, formarse y colaborar con proyectos y en animación misionera, y las Misioneras de Cristo Jesús Seglares, que nace en el 2000, y realizan su trabajo de servicio a los excluidos dentro o fuera de España.

"COMUNIDAD CRUZ DE VIDA" (cruzdevida4@hotmail.com). Nace en 1997 en La Paz, a partir de un grupo de jóvenes de una parroquia de Cuenca que habían partido en 1993 a trabajar como misioneras. Desarrollan su labor en la promoción integral de la persona y en la pastoral. Actualmente hay 4 personas en destino. Desde el año 2000, trabajan con comunidades de inmigrantes en la provincia de Cuenca.

Las MISIONES DIOCESANAS VASCAS (misiobi@arrakis.es) envian laicos a sus misiones desde el año 50. Salen por un tiempo mínimo de tres años, y se integran en el equipo de agentes de pastoral, trabajando en evangelización y promoción. Son enviados por la diócesis previa petición de los sacerdotes misioneros, tras haber realizado un proceso de formación de al menos un año. Actualmente tienen 6 laicos misioneros en destino.

La asociación HUAUQUIPURA ("entre hermanos") (www.huauquipura.com) es una ONG de ámbito aragonés, que nace en 1990, y cuya finalidad es apoyar y promover proyectos de organizaciones populares, y de acuerdo con los valores cristianos. Otro fin de la asociación es el apoyo a la Delegación Diocesana de Misiones de la Archidiócesis de Zaragoza, compartiendo los compromisos de esta Iglesia de Zaragoza, enviando voluntarios y acogiéndolos a la hora de su regreso. Actualmente hay 2 personas en destino. También realizan campañas de denuncia y sensibilización.

7. Bibliografía sobre el tema

El Mandato Misionero, carta encíclica "Redemptoris Missio", Juan Pablo II 1990.

Laicado Misionero, revista "Vida Nueva" Nº 1.912, septiembre 1993.

Laicos Misioneros, documento editado por la Comisión Episcopal de Misiones 1997.

La Misión "ad gentes" y la Iglesia en España, documento editado por la Comisión Episcopal de Misiones 2001.

Los Laicos Misioneros, revista "Misiones Extranjeras" Nº 187, enero-febrero 2002.

Voluntariado, Cooperación Internacional y Misión, revista "Misiones Extranjeras" Nº 190, julio-octubre 2002.

Es la hora de la misión, documento base del próximo Congreso Nacional de Misiones (2003), editado en septiembre 2002.

Propuestas sobre el Estatuto del Cooperante, documento Coordinadora de ONGD-España, www.congde.org, octubre 2002

Coordinadora de Asociaciones de laicos Misioneros: ww.laicosmisioneros.org

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Última actualización el 30 de Noviembre  de 2004