DOCUMENTACIÓN |
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MISIONES extranjeras
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EL DIFÍCIL ITINERARIO DE LA COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE LAICOS MISIONEROS
UNAS PINCELADAS DE HISTORIA El auge o el descubrimiento del Laico Misionero o Misionero Seglar despega sobre todo en la década de los años 50, se le reconoce carta de naturaleza con la encíclica "Evangelii Praecones" de Pío XII, tiene presencia propia en el Congreso Misionero Internacional celebrado en Roma con motivo del año jubilar de 1950, y centra la reflexión como motivo monográfico de varios congresos misioneros internacionales celebrados en torno a estos años. En el Congreso Misionero Internacional de 1950 nace un intento de Coordinación internacional con la creación del SILM (Secretariado Internacional del Laicado Misionero) y por otra parte en España se celebra en 1951 la Semana de Misionología de Burgos que pone especial acento en este tema, y en 1963 la Semana de Misionología de Berriz dedicada íntegramente a Laicado y Misiones. Por esta época nacen también en España dos organizaciones de ámbito nacional que han tenido especial influencia en el caminar del Laicado Misionero: por un lado del entorno de las Obras Misionales Pontificias y de su movimiento la CMDE (Confederación Misional de Estudiantes) surge en 1948 la A.M.S. (Asociación Misionera Seglar), y por otro, del entorno de la Conferencia Española de Metropolitanos (Antecesora de la Conferencia Episcopal), surge en 1957 la O.C.A.S.H.A. (Obra de Cooperación Apostólica Seglar Hispano Americana). Ambas partían en un principio de los entonces pujantes grupos de Acción Católica. Ambas asociaciones se han mantenido en comunicación a nivel informal siempre, junto con algunas otras según las circunstancias, teniendo incluso en algunos momentos cursos de formación comunes. Según mis noticias, en el año 1973 se crea en la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española un Departamento de Seglares en el que están representadas las asociaciones Agermanament, A.M.S., Mundo Unido, O.C.A.S.H.A. y PRODEIN. Se presentan como "organismo que piden de sus miembros motivaciones de fe, además del deseo de ayudar a la promoción humana y aptitudes para ello". En el mes de octubre de 1984 animados por el entonces Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, Mons. José Capmany, y con la presencia del Director del Secretariado de la misma Comisión, D. Juan Robles, nos reunimos representantes de Ayuda Fraterna, Ekumene, OCASHA y PRODEIN con el fin de conocernos, intercambiar experiencias y ver en que forma podíamos llegar a promover un organismo o plataforma que ayudase a sacar a la luz una realidad bastante dispersa, aunque creciente, como era la del Laicado Misionero. COMIENZA A CAMINAR LA COORDINADORA Durante varios años estas asociaciones mantuvieron encuentros periódicos, llegando finalmente a convocar una asamblea el 12 de diciembre de 1987 a la que asistieron representantes de estas 4 asociaciones así como de Verbum Dei, y excusaron su asistencia, aunque manifestaron interés por seguir en contacto AdCHA, Elkarrekin, Grup de Laics Missioners y Mies. En esta reunión se acordó llamar a esta plataforma "Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros" y se fijaron como objetivos de la misma:
Igualmente se acuerda que podrán formar parte de esta Coordinadora, y por lo tanto se debe invitar a participar en ella a los grupos y asociaciones laicales específicamente misioneros y a los que, no teniendo esta finalidad específica, sí conceden dentro de su organización una importancia relevante al envío de laicos como misioneros fuera de nuestras fronteras. Un aspecto significativo, visto desde hoy, es que en esta asamblea una de las comunicaciones informaba que se comenzaba a hablar de voluntariado y de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGDs), que estaba surgiendo la coordinadora de ONGDs que se planteaba entonces como interlocutora con organismos nacionales e internacionales, y que se acababa de publicar la primera convocatoria de subvenciones oficiales a ONGDs para programas de desarrollo en el tercer mundo. En esta la Asamblea se decide constituir una Comisión Permanente formada por representantes de las asociaciones presentes en Madrid, y se plantean como objetivos para el siguiente curso, contactar con otras asociaciones, hacer un folleto divulgativo con una breve reseña de cada una, profundizar en el mutuo conocimiento y buscar formas de difusión. Se deja para más adelante la posibilidad de convocar encuentros conjuntos de difusión PRIMERA REFLEXIÓN SOBRE EL LAICO MISIONERO En los años siguientes se sigue trabajando en estos aspectos, se van incorporando algunas asociaciones más a la coordinadora, y en la asamblea de 1989 se pone en marcha un proceso de reflexión sobre el ser y el actuar del Laico Misionero que se inicia con una ponencia bajo el título de "El Laico Misionero hoy en la Iglesia" la cual se envió para estudio y aportaciones a los grupos integrados en la Coordinadora, a los obispos de la Comisión Episcopal de Misiones y a los de la Comisión de Apostolado Seglar, así como a las CONFER masculina y femenina para que lo hiciesen llegar a las congregaciones que enviaban Laicos Misioneros. Después de varias redacciones y consultas, incluida una primera revisión en la IV Asamblea de 1990, finalmente, en la V Asamblea Nacional con la asistencia de 10 asociaciones, el 18 de Mayo de 1991, se aprueba la redacción final del documento "Los Laicos Misioneros hoy en la Iglesia", dividido en seis capítulos:
La aprobación de este documento supuso sobre todo la aceptación de un marco común entre asociaciones muy dispares. Operativamente se distribuyó para publicación interna en cada asociación y se propuso intentar que fuese publicado por alguna revista misionera, apareciendo un amplio resumen en Mundo Negro en febrero de 1992 y siendo publicado el documento completo en Vida Nueva, como un pliego en septiembre de 1993. Un aspecto relevante del curso 1991 es la participación, junto con todos los demás representantes de todas las instancias misioneras, en la reorganización de la Escuela de Formación Misionera que finalmente reabrió sus puertas, después de un intenso trabajo de reflexión y búsqueda, con el curso de octubre a diciembre de 1991. LA COORDINADORA CENTRA SU ACTIVIDAD ESPECIALMENTE EN MADRID Durante el curso 1991-1992 la Comisión Episcopal de Misiones acuerda que uno de los obispos que la componen tenga especial dedicación a los movimientos de Laicos Misioneros para dar mayor fluidez a la comunicación. También durante este curso se da un cambio en el estilo de actuar de la Coordinadora, centrando su actividad de manera especial en la Diócesis de Madrid, donde tenían su sede la mayor parte de las asociaciones que participaban en ella. El motivo viene dado por la búsqueda de actuaciones concretas y de conjunto hacia fuera. Por ello y durante varios años se convocaron encuentros conjuntos de presentación del Laicado Misionero en la diócesis de Madrid, y más adelante en las de Getafe y Alcalá de Henares. En los primeros años la asistencia a estos encuentros fue muy concurrida, pero posteriormente fue decayendo poco a poco. En la asamblea de mayo de 1992 se reflexionó sobre la posible institucionalización de la Coordinadora con la redacción de unos estatutos, llegándose a la conclusión de que, por las finalidades de la Coordinadora en aquel momento, no se ve necesario esto, acordándose en cambio redactar un informe que haga una síntesis del recorrido (Historia, objetivos, forma de funcionamiento, responsables y frutos conseguidos), el cual sirva de orientación. Se aplazó la posibilidad de redactar unos estatutos para cuando las actividades o la operatividad lo hiciesen necesario. DOCUMENTO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE MISIONES SOBRE EL LAICADO MISIONERO Durante los cursos 1993 y 1994 se da un fecundo diálogo con los obispos de la Comisión Episcopal de Misiones a través de su delegado para los Laicos Misioneros, Mons. José María Cases. La Comisión Episcopal redacta una reflexión sobre lo que piden a los laicos misioneros en la que manifiestan su preocupación por la situación de estos al regreso y resaltan la importancia de que el Laico Misionero se sienta enviado por su diócesis. Fruto del diálogo que provocó esta reflexión, a finales de 1994 la Comisión Episcopal de Misiones elevó una consulta, a todas las asociaciones de Laicos Misioneros, a los delegados de misiones y a los obispos de todas la diócesis de España, solicitando aportaciones para la redacción de un documento marco. Los Obispos entregaron las respuestas recibidas junto con el anterior documento de la coordinadora a tres personas, dos laicos misionero y un misionólogo, para que diesen forma a todas las aportaciones y elaborasen un documento de trabajo. Un primer proyecto fue presentado en la asamblea de la Coordinadora de mayo de 1995 y una nueva redacción enviada para consulta en enero de 1996, siendo finalmente aprobado el documento "Laicos Misioneros" como documento de la Comisión Episcopal de Misiones y publicado por fin en Mayo de 19973, siendo distribuido a todas las asociaciones, delegaciones de misiones, diócesis y congregaciones. UN TIEMPO DE CRISIS A pesar de la publicación del documento por la Comisión Episcopal de Misiones, a la asamblea de mayo de 1997 sólo asistieron representantes de cuatro asociaciones con sede en Madrid, los cuales han seguido reuniéndose desde entonces y tratando de invitar a otras asociaciones a incorporarse. Al mismo tiempo y durante este tiempo han ido promoviendo diferentes encuentros de presentación del laicado misionero en alguna de las universidades de Madrid, con desigual asistencia de interesados. HACIA UNA NUEVA ETAPA Ya en 1999, con el nombramiento de Mons. Carlos Amigo como presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, el Director del Secretariado de la misma, D. Anastasio Gil, se ha esforzado por apoyar la celebración de un Congreso Nacional de representantes de instituciones que envían Laicos Misioneros. El congreso se celebró el 16 y 17 de junio de 2001 y como consecuencia del mismo un importante grupo de instituciones están en este momento reflexionando sobre cómo poner en marcha un nuevo estilo de organizar la coordinadora. ALGUNOS PROBLEMAS A AFRONTAR Siempre ha sido difícil, y posiblemente lo seguirá siendo, el coordinar e incluso simplemente compartir entre instituciones laicales que están ligadas o dependen de otras como pueden ser diócesis o congregaciones. A pesar de que conceptualmente está suficientemente aclarada la madurez y autonomía del laicado, da la sensación de que algunas diócesis y congregaciones tienen miedo de que el diálogo con otras asociaciones o grupos cambie las expectativas de los que colaboran con ellos, quizá desconfían de influencias externas que puedan debilitar su control sobre los laicos o grupos ligados a ellas. También detecto que en algunos casos se intenta evitar el que los laicos misioneros se organicen como grupo dentro de los que envía una misma institución. Prefieren enviarlos de uno en uno o de equipo en equipo. Comprendo que muchas veces la convivencia en la misión entre religiosos y laicos en un mismo proyecto tiene sus dificultades, los laicos van desde un contexto sociocultural donde tienen amplia autonomía y capacidad de iniciativa, y esto les puede dificultar el insertarse en un contexto más jerarquizado, o reconocer la experiencia del que ya lleva muchos años. Ante estas tensiones, quizá connaturales a la existencia humana, las instituciones han tomado diferentes opciones:
Desde mi punto de vista considero que es muy importante formar tanto a los misioneros que ya llevan años en la misión como a los laicos que se envía para que sean conscientes de los problemas que pueden surgir y de la forma de solucionarlos. RETOS PARA UNA NUEVA ETAPA DE LA COORDINADORA En la nueva etapa que afronta la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros después del encuentro de Junio de 2001, me atrevo a presentar alguno de los retos que se les plantean:
En fin, después de un tiempo de despegue, de aparición de múltiples iniciativas, ONGDs, estilos, etc., se plantea un momento de asentamiento, consolidación y profundización en el ser y actuar de las asociaciones de Laicos Misioneros y voluntarios cristianos que, por estar insertas en la sociedad se ven influidas como todas las demás por las incertidumbres y logros de cada momento, pero que a su vez tienen que aportar también los valores que les son propios para beneficio de todos. En este contexto, la Coordinadora esta llamada a hacer aflorar la riqueza común del laicado misionero, a enriquecer a todos con la intercomunicación y a ser capaz de hacer llegar esto a la Iglesia y a la sociedad. |