DOCUMENTACIÓN

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MISIONES extranjeras
187 Enero-Febrero 2002
LOS LAICOS MISIONEROS

Misiones Extranjeras nº 187/2.002

EN MOZAMBIQUE

Equipo de Laicos Misioneros Combonianos

Por fin llegó el esperado fin de semana. Esta vez estoy libre de atender las emergencias del hospital. Así que tras una visita rápida a los enfermos, lavar la ropa y arreglar algunas cosas de la casa, ya en plena tarde, estoy sentado junto al ordenador portátil poniendo en orden correos atrasados. Merche, mi mujer, junto con Alberto salieron a la parroquia a animar el grupo de jóvenes; hoy el tema son las relaciones en la pareja. Hay que intentar llegar un poco más allá de los tópicos culturales de siempre, ya nos contarán a la vuelta si lo consiguieron.

Por la noche nos juntaremos todos para una fiesta organizada por los jóvenes confirmados el fin de semana pasado. Comida, algunas risas, juegos y con un poco de suerte podremos ver alguna película de vídeo. Nada que llame mucho la atención supongo. Así es como hemos dado forma a nuestro estilo de presencia en la misión de Namapa, al norte de Mozambique.

Somos una comunidad de Laicos Misioneros Combonianos LMC, que desde hace dos años y medio Alberto y Maricarmen junto a su hijita Marta; y un año y medio, Raúl y Merche, intentamos hacer realidad el Reino de Dios junto al pueblo Macúa. Me voy a permitir unas aclaraciones que ayudarán a comprender nuestra presencia aquí.

EL LUGAR

Imagino que como otros misioneros, una gran incógnita es conocer tu destino definitivo; de hecho esperábamos algún país africano anglófono, y para tal estábamos repasando el inglés. Entonces apareció Mozambique, un país del que apenas habíamos oído hablar, pero que enseguida se nos dio a conocer: la epidemia de cólera y el fraude electoral del 99, pero sobre todo fueron las riadas del 2000 quienes lo pusieron en primera plana de los medios de comunicación en España. Se convirtió ante nuestros ojos en el país de moda de las organizaciones humanitarias, ayudas gubernamentales, programas de condonación de deuda externa y, por supuesto, en las miras del BM y el FMI, cuyos planes de ajuste parecen ser la nueva línea del partido en el poder, que ya eliminó los últimos vestigios de comunismo de su ideario.

Recuerdo cuando revisábamos en la biblioteca los informes del PNUD: era el último país de la lista de desarrollo, excluyendo a los que tenían conflicto armado en ese momento. Si observabas los indicadores de salud, educación, renta, etc. era aterrador, pero a la vez era muy atrayente para un equipo de misioneros laicos compuesto por dos profesores, una farmacéutica y un médico. El estar presentes entre los últimos de los últimos era dar sentido a nuestra vocación y a nuestra profesión.

Tanto la sanidad como la educación en Mozambique están, casi en su totalidad, en manos del gobierno; así que sería en las estructuras del Estado donde tendríamos que integrar nuestra profesión y nuestro testimonio cristianos. Nos estamos subiendo en la cuerda floja.

EL LUGAR DESPUÉS

Desde que aterrizamos en Nampula, lo cierto es que el país no deja de sorprenderte, por mucho que leas o hables con otros misioneros antes de llegar.

Mozambique es muy grande y las diferencias internas son evidentes. El partido en el gobierno, FRELIMO, "obtuvo" en las últimas elecciones mayoría gracias a las provincias del Sur. Las más desarrolladas y por ende las más apoyadas por el gobierno central.

La región Norte, donde nos encontramos, está a unos 3000 km. de la capital Maputo, es la cenicienta de la historia, la pobreza, la falta de infraestructuras, transportes, energía, comunicaciones, agua potable, saneamientos... Aunque cuenta con un corredor algo más desarrollado donde se encuentran la capital regional, Nampula, y el puerto de Nacala, que sirve de salida a las exportaciones y al comercio con Malawi.

La industria está prácticamente ausente, salvo aquella que prepara materias primas para la exportación, sobre todo del algodón. El comercio está casi sin excepción en manos de la minoría india, un pueblo muy cerrado en sí mismo dentro de este país.

La producción agrícola es para el pueblo Macúa, cultivan para subsistir y para vender a los comercios o a las procesadoras de algodón. El otro día, conversando con un comercial de una de estas empresas, me decía que pagaban al campesino unos 3000 meticales (menos de 30 pts) por kilo de algodón. Para haceros una idea más concreta podéis pesar una de vuestras camisetas de algodón, y recordar lo que pagasteis por ella; llegaréis a la misma conclusión que nosotros: es una injusticia. Aquí se siembra, se recoge y se transporta el algodón a casa a mano, hombro y azada. Y por supuesto todo él se exporta, principalmente a países asiáticos.

Las diferencias entre campo y ciudad son notables. Las ciudades, más pobladas, culturalmente mestizas entre lo indio, lo occidental y lo macúa, inseguras por los muchos robos, mendigos... Pero es donde se ejerce el poder y se decide el destino de todos, y donde se concentran los pocos esfuerzos de desarrollo económico.

El campo aún se encuentra aislado económica y culturalmente, se mantienen los ritos tradicionales, la economía de subsistencia, la agricultura es estacional y completamente rudimentaria, con la clara excepción del cultivo del algodón o de la castaña de caju que están apoyadas por empresas de exportación que proveen de pesticidas y semillas transgénicas a los campesinos. La cría de animales está en el mismo estado rudimentario. Con los excedentes que venden compran el resto que necesitan.

LOS MACÚA

Es el grupo étnico mayoritario de la parte norte de Mozambique, y de todo el país, ocupando la provincia de Nampula en su totalidad y parte de las provincias de Cabo Delgado, Niassa y Zambezia.

Vale la pena conocer su riqueza cultural tradicional, su carácter oral, su cosmovisión, ritos, relación con su medio, su folklore, la matrilinealidad en la que se combina la autoridad masculina con el hecho de ser la mujer quien da identidad a la familia, pues los hijos y el marido pertenecen al grupo familiar de la mujer; el etcétera puede ser muy largo.

Pero como en toda África hoy lo que encontramos es una crisis cultural en la que se incorpora la tradición occidental de modo más o menos traumático según los casos, y con consecuencias muy complejas de valorar: diferencias generacionales, crisis de valores, desarrollismo económico, emigración a Occidente, diferencias campo-ciudad, etc.

Sobre esto hay muchas anécdotas. Algunos mozambiqueños que viajaron por Occidente volvieron impresionados de que los blancos también trabajaban con las manos como peones de la construcción, agricultores... pues ellos nunca vieron a ninguno trabajar así aquí.

Aquí el blanco detenta siempre un estatus superior al resto del pueblo, han sido muchos años de dominación colonial, guerra, y ahora los blancos que habitamos aquí o somos misioneros, o cooperantes, o dueños de alguna empresita que resiste del tiempo colonial, o las escasas de nueva creación. La distancia social es, por tanto, radical y las consecuencias psicológicas y sociales terribles: relaciones de dependencia y un sentido étnico de inferioridad si es que se le puede dar ese nombre. En demasiadas ocasiones escuchas en las conversaciones la justificación: "o moçambicano nao presta ", que para ellos explica porqué su país está subdesarrollado, dominado por extranjeros, la corrupción siempre presente...La corrupción dando color al día a día

En este mismo año, la ONG Ética-Mozambique, ha publicado un estudio que lleva al papel la experiencia cotidiana con la corrupción en todos los sectores. La palma se la llevan la sanidad, la educación, la policía y el resto de funcionarios por ese orden. La verdad es que aquí se vende y revende todo.

La raíz de toda esta corrupción del sector público se apoya, y en cierto modo hasta se justifica, en los bajísimos sueldos; que no dan para vivir con una mínima dignidad. Por ejemplo un enfermero apenas gana 10.000 Ptas. al mes, un policía unas 7.000 Ptas., el salario mínimo nacional apenas llega a las 6.000 Ptas. El empleo sitúa al que lo disfruta en una situación de privilegio, para el robo, la extorsión, cobros ilícitos; que se torna una espiral que lo envuelve todo y que la población acepta con una resignación asombrosa.

Nadie se revela, nadie denuncia, sólo se sufre y se espera a tener la oportunidad para hacer lo mismo cuando llegue el momento.

El trabajo pastoral merece también sus comentarios. El modelo establecido es el de las pequeñas comunidades cristianas que forman la base organizativa. Cada comunidad vive y celebra la fe con una cierta autonomía y debe tener varios ministerios o servicios: el anciano (responsable de la comunidad), catequista, mujeres, jóvenes, justicia y paz... Las comunidades se agrupan por zonas en las que hay un coordinador de cada ministerio y un responsable de la zona. Estos, a su vez, tienen un animador parroquial, un auténtico párroco no ordenado, que en el tiempo de guerra ejercía todas las labores salvo aquellas exclusivas del sacerdote.

El equipo misionero: sacerdotes, hermanas/os y laicos intentamos dinamizar todo ello y ayudamos en la formación de todos los ministerios. Aunque en nuestra misión casi todo el peso recae en los sacerdotes.

Querría destacar los siguientes retos pastorales:

  • La formación de los animadores, catequistas y ancianos. En las visitas a las comunidades encuentras situaciones de lo más variado: comunidades que en el mes de Junio se encuentran en pleno Adviento, explicaciones de lo más peregrinas de las lecturas en la celebración dominical, animadores o ancianos que se toman muchas responsabilidades y comienzan a impartir sacramentos...

  • La convivencia con el Islam y las otras familias cristianas que se encuentran también asentadas en Mozambique.

  • La inculturación de la fe, pues ves que en muchos casos la misión casi se convierte en sinónimo de implantación de la Iglesia católica, con todos sus condicionantes de cultura occidental incluidos, así como toda su legislación y formalismos que son tan ajenos a la población macúa. Creo que se debe hacer el mayor esfuerzo en la conversión de las personas y para eso es necesario una mayor flexibilidad de las estructuras y una relectura y reflexión del evangelio desde la óptica macúa.

EL SIDA

Mozambique se sitúa en el 7° puesto del ranking mundial de población seropositiva. En torno al 14% de la población en edad reproductiva. La población ya sorprendentemente baja de Mozambique, unos 17 millones, sufre la bomba de relojería de 1.300.000 infectados; 700 nuevos infectados diariamente. Se concentran mayoritariamente en las ciudades y en la costa, y al centro y sur del país, que son las zonas de mayor desarrollo económico, y centrándose en población laboralmente activa.

El sida encuentra en la cultura macúa un gran aliado, pues la fecundidad es un valor predominante y las parejas son muy inestables, muchos tienen más de 15 compañeros sexuales diferentes por año. Es algo tan común que a nadie sorprende. Por otro lado encuentras que este hecho es potenciado por ejemplo en los ritos de iniciación y para qué hablar de las conversaciones entre amigos, fiestas, etc.

Detener la epidemia supone el cambio gradual de comportamientos, y eso es difícil y lento, y hay que invertir mucho dinero en ello. Y sobre todo muchas personas pagarán con sus vidas hasta que se adquiera esa conciencia de que es necesario que el cambio de hábitos sexuales se produzca.

QUE HAY SOBRE NOSOTROS LMC

En 1991 se creó nuestro movimiento con la conciencia de que la misión de la Iglesia queda incompleta a menos que los laicos tomemos parte activa en ella.

La misión es vista, articulada, y llevada a cabo desde la realidad en la que cada uno se encuentra; y como es diferente la sensibilidad y el modo de hacer de los sacerdotes, hermanos y hermanas, también es diferente la sensibilidad, la visión y el trabajo desde el punto de vista laical.

Es desde este perspectiva desde la que asumimos muestro compromiso misionero, por un tiempo mínimo de tres años (renovables) pues pensamos que menos tiempo no da lugar a una reflexión y a un conocimiento lo suficientemente profundo de la realidad, que permita dar un testimonio cristiano claro. Y mucho más tiempo sería poco realista con la realidad de laicos que viven de su trabajo, tienen familia y ningún tipo de protección social, o al menos por el momento.

Desde el principio el movimiento poco a poco ha ido definiéndose y concretizando su identidad, y finalmente hemos apostado por:

La formación previa: a ello dedicamos en diferentes etapas un mínimo de tres años. Intentamos abarcar el nivel humano, psicológico, comunitario, y la formación cristiana y misionera. Combinándolo con un compromiso real con la propia comunidad LMC, y con las realidades que en España precisan el testimonio cristiano: parroquias, inmigrantes, marginados, sensibilización Norte-Sur, etc.

En esto hay que ser serios pues al introducirte en una cultura diferente, hay que tener claro a lo que se va y las repercusiones que pueda tener tu presencia que en algunos casos pueden ser negativas tanto para el propio misionero como para la comunidad que acoge. Es preciso tener un bagaje personal que te permita afrontar tu trabajo, tu testimonio, tu relación de pareja, tu vida comunitaria, para saber exprimir todo lo positivo que hay en cada experiencia y en cada día. Y esto es una de las cosas fáciles de decir pero que hay que trabajar en serio.

Uno de los regalos que recibimos con motivo de nuestro envío a Mozambique, nos lo hizo nuestro grupo de Barcelona, era simplemente una pequeña brújula de esas que se colocan en la correa del reloj. Cuando nos la entregaron, Pilar con una sonrisa dijo "tomad, para que no perdáis el norte". Objeto tremendamente simbólico, pero tan actual aquí en Mozambique que cada día al colocarme el reloj viene a mi mente. Y es que aquí en seguida aparecen muchos nortes diferentes ante los que hay que posicionarse: relación con la administración y los poderes locales, con los compañeros de trabajo, con otros misioneros, con el pueblo y sus continuas demandas, con tus vecinos... y a poco que te dejes llevar pasas tu tiempo dando palos de ciego. Y que conste que aquí todos lo hacemos un poquito.

La vida en comunidad de estilo laical. Enlaza con lo anterior, pero vale la pena resaltarlo. No se puede vivir la fe en solitario. Es preciso una comunidad que te interpele en sentido real, cuestione de qué modo diriges tu vida, tus ideas, trabajos. Pues Dios habla a través de las personas. Queremos que esta vivencia se inicie en el lugar de origen de cada uno de nosotros, pues estar en misión no ha de ser motivo de iniciar experiencias comunitarias, sino de sacar el máximo provecho de la comunidad, pues en muchos casos se vive al límite, en la frontera de muchos valores e ideas que traes de España y aquí no valen. Entre muchos nortes.

Por otro lado no tiene sentido un paréntesis misionero en la vida si no hay un antes y un después, y pensamos que la comunidad tiene un especial sentido en todas las etapas vitales.

Salvar África por y con África. Supone un referente, lo que llamaríamos un modelo de intervención en misión. En cada acontecimiento o trabajo que abordamos plantearnos primero que los mozambiqueños son los protagonistas y autores de la misión y de su desarrollo, y a ellos compete tomar sus decisiones y el rumbo que quieran dar a su vida. Nosotros somos sus colaboradores.

Hace poco proponía al director de mi hospital que podíamos hacer un proyecto para colocar placas solares en el hospital para mejorar la iluminación pues como no llega la electricidad a Namapa, el hospital por la noche se ilumina con unas pocas lámparas de petróleo. Así conseguiríamos mejorar la calidad de la atención sobre todo en las urgencias y la maternidad. Lo que propuse es que él tendría que asumir la responsabilidad y que contaría con mi apoyo en lo que hiciera falta. La respuesta fue un sí de boca pequeña, de los que quieren decir no, ahora yo no lo veo como tú, tengo otras prioridades. No habría habido problema en que yo hubiese hecho todo y en pocos meses hubiésemos tenido luz, pero posiblemente sólo yo vea las ventajas de ello. Por lo tanto seguiremos disfrutando de las románticas lámparas de petróleo por un tiempo más. Si así no fuese estaríamos cayendo en el paternalismo que tanto daño ha hecho por estos lugares.

De hecho los ejemplos que apoyan esto serian interminables. Cuando el enfermero/a, extranjero o cooperante, multifunción, superformado en los mejores cursos internacionales (y sin el cual el hospital se vendría abajo), se toma vacaciones; es cuando ves que aquel enfermero/a mozambiqueño que parecía un cero a la izquierda comienza a asumir responsabilidades y a resolver situaciones complejas. No anular, sólo promover. No querer ser masa, sólo fermento.

Y QUÉ PINTAN ALBERTO, MARICARMEN, MARTITA, MERCHE Y RAÚL EN TODO ESTO...

Lo principal es que resolvimos todas estas situaciones planteadas arriba dándole nuestro color particular, pues haciendo honor a la realidad, las soluciones son múltiples; si no daos una vuelta por cualquier país de misión y lo comprobaréis como hicimos nosotros.

Desde el principio nos planteamos que sería bueno sacar partido de cada una de nuestras profesiones y que no necesitábamos inventar nada diferente pues la necesidad era absoluta. Eso nos supuso introducirnos en la burocracia mozambiqueña, para conseguir el contrato sin el cual no se puede trabajar. Gran acierto creo por parte del país no dejar las cosas en manos de aficionados o voluntarios sino responsabilizarse con aquel que hace un trabajo, si está cualificado para ello, contratándolo; pues no por ser pobres no se requiere que la gente esté formada, sino todo lo contrario, es quizás en este tipo de situaciones que se necesita el máximo de cada uno.

Merche y Alberto desde el principio lo tuvieron más fácil, y enseguida comenzaron sus trabajos en la escuela secundaria. Maricarmen, la única farmacéutica licenciada en toda la zona norte del país, tras mucho esfuerzo y sobre todo tiempo consiguió el contrato en Namapa. Yo, Raúl, médico cirujano, también tuve que lidiar para conseguir quedarme en Namapa, pues al principio las prioridades del director provincial eran en otro hospital. Martita, vino durante este tiempo, aunque lo hizo en un breve paréntesis en España, pues las condiciones de los hospitales aquí desaconsejan toda tentativa al respecto.

Todo el tiempo que estuvimos de papeleos y entrevistas nos sirvió como introducción al país y para hacer los primeros pinitos en la lengua macúa, aunque a veces nos parecía que la espera se alargaba demasiado.

Al principio escribí que nos estábamos subiendo en la cuerda floja refiriéndome al trabajo en una estructura estatal, pues al igual que en España supone tener jefes que deciden el trabajo que tienes que realizar, y la motivación que tú llevas es muy diferente a la de tus compañeros de trabajo. Sobre todo no se pueden llevar a cabo las reformas que te gustaría hacer y que tú ves tan claras a menos que tus colegas y jefes se convenzan de ello, lo que no es tan malo en realidad.

En el hospital es necesario mostrar vocación y hasta devoción por el enfermo, mostrar que ser médico, enfermero/a o farmacéutico/a no es ser otro funcionario, el trato con personas, sobre todo cuando flaquean y les faltan las fuerzas debido a la enfermedad, y pensar que muchos caminan hasta 60 o 100 Km. hasta llegar al hospital, otros sólo lo hacen cuando ya no encuentran remedio en la medicina tradicional y la mayoría lo hacen trayendo los pocos ahorros de toda la familia, en ese momento necesitan alguien que les acoja, les dé confianza y no intente abusar, alguien que se preocupe por ellos (y no por cómo sacarles algo de dinero) y que lo haga con responsabilidad (darles las medicinas prescritas por ejemplo), con formación (tomando la presión correctamente), y con ese cariño que debe acompañar la profesión de cualquiera que esté en la salud, dar testimonio de eso es difícil, no dejar que se aprovechen de su ignorancia, y mostrar que la dedicación por el paciente no es sinónimo de ser tonto es trabajo más que suficiente para una simple farmacéutica y un cirujano en medio de un hospital rural. Eso es lo de la cuerda floja de que hablaba, pues a veces es difícil no dejarse llevar por la ira ante situaciones de injusticia tan duras y tan cotidianas. Sabes que debes denunciarlo de modo constructivo, y que es ahí donde tu testimonio cristiano debe hacer mella, pero evitando llevarlo a posiciones extremas para no ser rechazado, pues en cuanto eso suceda la evangelización que puedas hacer se acabó.

En la escuela la cosa no es muy diferente, se trata simplemente de ser "profe", dar clases a diario, explicar una y otra vez, tener las clases lo mejor preparadas posible, inculcar aquel amor por aprender que los puede llevar adelante y, por qué no, ser exigentes con ellos dando lugar a que cada uno demuestre lo que vale, no negando un 8, 9 ó 10 porque éstos son para el profesor y un alumno no pude tener mas de 6 ó 7 si es sobrino, y tampoco acceder a dar un cinco por una gallina, dinero o por ser sobrino de alguien; caso aparte es el aprovechar de las chicas para aprobarlas, es bonito que te digan que por lo menos tú siempre la trataste con respeto y sin buscar nada sino amistad. Todo esto sin duda se nos hace a veces cuesta arriba porque remar contra corriente nunca fue fácil, porque si un eslabón de la cadena se rompe, ya la cosa no funciona como es querida por el resto, y conlleva críticas y otras historias, pero lo más importante conlleva que la gente se plantee que lo que están acostumbrados a veces no es lo mejor por mucho que lo vean siempre, que las cosas pueden y deben ser diferentes, es posible.

Como matrimonio creemos que nuestro testimonio es muy importante, donde la fidelidad o el trato de igualdad o amistad es difícil de ver, lo más bonito en este sentido fue cuando en Nacala (a unos 250-300Km) nos dijeron que ya habían oído hablar de nosotros (muchos alumnos estudian fuera de casa en las pocas escuelas de secundaria) y que los alumnos comentaban que se notaba que nos queríamos pues paseábamos de la mano...

Mención especial tiene la presencia de Marta que dentro de la gran familia misionera se ha convertido en la sobrina que muchos no pueden disfrutar por haber seguido esta vocación misionera; pero sobre todo con la gente, Marta nos ha acercado, nos ha abierto puertas hasta ahora cerradas por un no se qué, a Marta todos se acercan desde las mamás más viejitas, hasta los niños de pocos años, en casa no pasan algunos días sin que algún crío te pida ver a Marta, todos la saludan, y a Maricarmen la saludan como la mamá de Marta, a mí me dicen que ya pasé de moda, porque son los jóvenes que cuando estamos en la eucaristía la llevan de brazo en brazo, sabes que la trajiste a misa y al final de la celebración vuelve a tus brazos pero durante ella la ves jugar con unas y con otros (cosa poco normal por aquí), espero que el Señor nos perdone si se distraen un poco por su culpa, esto también nos acerca a ellos/as y nos da tiempo para conversar de muchas cosas con la simple excusa de estar con Marta. Hasta en la última reunión de los profesores, para celebrar nuestro día, se veía a los padres presumir de hijos e hijas, cogiéndolos en público y jugando con ellos, cosa que nunca vi con anterioridad y es que como Maricarmen trabaja por las tardes y anda un poco regular de la espalda, es papá que se queda con ella y la carga cuando van de paseo y a todos sorprende y hasta parece que cambia un poco algunas formas.

Quizás a esta altura habrá quien se pregunte si vale la pena venir a Mozambique, si la cosa no es demasiado complicada o si trabajar y vivir aquí tiene sentido, evidentemente la respuesta es SÍ. Nadie pensó que el Señor nos llama para una misión fácil, para un lugar idílico donde todo son agradecimientos y palabras bonitas, Él nos llama para acompañar y vivir junto al hermano necesitado. Muchos de vosotros conocéis a algún mendigo de aquellos sin techo que están por el barrio y siempre os preguntasteis por qué no sale de esa situación, otros hasta te dirán que así viven bien y los que intentan trabajar y convivir con ellos te dirán que es muy difícil sacar de la calle a un sin-techo, sobretodo mientras más tiempo lleve, pero es él o ella el que más te necesita, necesita de tu amor, de tu comprensión y necesita tiempo, tiempo para volver a confiar en alguien cuando todos le dieron la espalda, necesita volver a saber que el mundo le quiere y necesita abrir esa ventana que cerró hace mucho y que no quiere abrir, quizás por miedo a no poder conseguirlo. Así un pueblo que luchó por su independencia colonial hasta el 75, en una guerra civil hasta el 92 y bajo un sistema marxista que pensaba por ellos, que se sumió en la miseria y en la separación entre familias, y que se les repitió una y otra vez que servía para poco, necesita de personas que crean en ÉL, que les acompañe, que les escuche, y que desde el amor y el trabajo, codo con codo, les refleje su realidad, les diga ¿queréis ser así?, alguien que en silencio en medio de esta oscuridad como una pequeña vela, sin palabras, sólo con la vida, les pregunte ¿estás seguro que quieres seguir este camino?, hay otro. Alguien que les deje hablar, cosa que suelen hacer muy bien, y después les diga entonces sigue tú también estas palabras, es posible, yo te acompaño. Hay quien quiere salir de este circulo pero si lo manifiesta el resto le grita y dice ¿a dónde vas?, ¿quién piensas que eres?... ellos necesitan alguien que les apoye, que esté a su lado, que les diga sí, ése es un buen camino, ¡adelante!, estamos contigo, y si es difícil te apoyaremos, y cuando sufras o seas incomprendido cuenta con nosotros, estamos contigo, y si esto nos acarrea sufrimiento no te preocupes estaremos contigo, y si pregunta ¿por que? Entonces responderemos ESTAMOS CONTIGO PORQUE EL ESTÁ CON NOSOTROS; nosotros no somos héroes, ni supermanes, somos personas como tú, de carne y hueso, nuestra única fuerza está en que hemos descubierto a Jesús, El nos llamó, nos trajo aquí, y está aquí con nosotros, está aquí contigo, Él da la fuerza y el sentido al sinsentido, y no te preocupes porque El estará hasta el fin, tu cruz es su cruz, y nosotros como aprendices de Cirineo sólo estamos aquí para ayudar, para que puedas en libertad escoger tu camino, con dificultades puede ser, pero en libertad y para que no te sientas solo nunca más.

Mozambique necesita misioneros, los mozambiqueños necesitan misioneros, todos necesitamos misioneros, que nos acompañen, nos ayuden a ser más libres, que en medio de nuestras vidas ayuden a mantener la llama de la vida viva, la llama de la esperanza por un futuro más humano, más divino.



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